Sabiduría – Protección – Luz – Longevidad
El Roble, Rey y Señor del Bosque de Luz Duir, venerado por los druidas, es símbolo de protección y fuerza.
Combinado con la labradorita, potencia tus intenciones y rituales. Para mí, intencionar es lo mismo que brujear: cada vez que una mujer concentra su energía en un bien mayor, está haciendo magia.
El poder del Roble
Donde crecen robles, se abre la espiritualidad y, si es tu camino, también el acceso a otros planos de energía. Sus semillas portan prosperidad, sus hojas fertilidad, sus ramas conexión con el todo. El tronco nos vincula con el amor y nuestro Ser en su mejor expresión, mientras que sus raíces son conciencia plena en unión con la Tierra.
Lo considero el jefe de lo que llamo la Triada Mágica: Roble – Laurel – Acebo (o espino).
Su aroma es plenitud: cada parte del roble tiene un perfume propio, pero la madera en particular convoca protección, seguridad, poder, fuerza, confianza, lo único y lo conocido. Es como el aroma del Hogar, pero en medio del bosque.
Usos mágicos del Roble
- Llevar un pedacito de su madera como talismán: protege y aporta sabiduría.
- Quemar una tabla fina con tu intención escrita: poderoso método para entregar tus deseos al Universo.
- Quemar una rama recién cortada: induce a la adivinación.
- Recoger sus frutos: símbolo de cosecha y confirmación de que todo sigue un ciclo hacia un bien mayor.
- Meditar bajo un roble: el tiempo se transforma y aparecen visiones que de otro modo no se ven.
Oración al Roble
Gran espíritu del Roble
Guardían de los tiempos
Señor de las raíces profundas y
ramas eternas que tocan el cielo
A tu sombre busco refugio y sabiduría
En la madera de tu tronco encuentro mi fortaleza
para mantenerme firme ante las tormentas
En tus ramas encuentro inspiración
para extender mis pensamientos hacia la luz
Enseñame árbol sagrado a tener
la paciencia de las estaciones
la resistencia de tu madera
la generocidad de tu copa
que mis raíces se nutran de la tierna y
mi espíritu florezca con el Sol
(Duir) Concedeme protección y luz
Una experiencia transformadora
Si un día encontrás un Roble (como el de la foto, o más joven, da igual en realidad), sentate a su sombra y déjate ser… puede ser la gran experiencia mística de tu vida. Te lo digo porque lo viví: convivir con cinco hermosos y añosos robles cambió mi vida para siempre, y con la experiencia hecha y el proceso aprendido sé que no podría haber sido distinto, y cada vez que lo recuerdo (como ahora que escribo esta nota) agradezco todo lo aprendido con ellos.
– Que si un día te encontrás en un bosque un Roble te muestre la salida. – Gaby


