Preparando el material para el taller ¨El viaje del Sol¨, escribiendo la visualización para la energía de Leo, hubo algo que me quedó resonando y me parece oportuno compartirlo en esta nota.
Se trata de un párrafo en la que el personaje (desde mi mirada, el héroe que hace el camino… nosotros mismos) se da cuenta de que está solo. Lo describo diciendo: “está solo con sus dones y sus condiciones”. Me di cuenta de que es así, de que todo es dinámico y cambia a cada momento. Pero también hay cosas que permanecen, aún con el paso del tiempo. Cosas que están con nosotros y mutan a nuestro ritmo. Esas cosas son nuestros Dones y nuestras Condiciones.
¿Los Dones?
Son los regalos que nos da la vida, las herramientas que ponemos en la bolsa mágica cuando venimos a este plano. Son lo que nos hace heroicos por momentos. Eso que sabemos o conocemos, pero no podemos precisar cómo es que lo sabemos. Eso que los demás ven en nosotros maravillados y, sobre todo, eso que nos permite fluir sin tanto dolor. Es algo muy nuestro que nos define de un modo que no necesita adjetivos.
La mano mágica con la cocina, las plantas o los niños. El saber entender al otro, aunque no hable. El saber dejar pasar realmente sin que te afecte. Es eso de percibir dónde sí y dónde no, con quién sí y con quién no, cuándo sí y cuándo no. Es eso de ver muñequitos en las cartas astrales o personas en las cartas de tarot. Es saber qué color es, aun cuando los demás no notan la diferencia. Es de distinguir un aroma entre miles. Eso que nos pasa tan naturalmente que ni percibimos por momentos, eso son los dones.
¿Las Condiciones?
Son las cosas que nos limitan y también nos definen. Nos limitan de un modo realista, no desde la censura o el juicio, sino desde el decir… “hey, sos esto también, hacete cargo, abrázalo porque es parte tuya”.
No es la mirada del afuera, porque esta suele ser (aun desde el amor) un juicio, porque es la mirada del otro sobre nosotros y de nosotros sobre los demás. Pero al aceptarlo como condición, en ese momento, es cuando abrimos una puerta a la libertad. Porque nuestras condiciones, con sus límites, nos definen y nos obligan a decir quiénes somos también.
La incapacidad emocional para los deportes. La pasión por competir en todo. La ansiedad. El miedo. La libertad extrema. La inseguridad. El narcisismo. La aprensión a los espacios cerrados o con mucha gente. La hipersensibilidad o la falta total de sensibilidad. El apego. El desapego. ¡Y tantas más! Son condiciones que, acompañadas por los dones, nos hacen quienes somos. Y mientras más honestamente las aceptemos, más pronto mutarán en dones y podremos decir… “¡aha! Mirá vos! además de hacer tortas ricas me paraliza que me invadan pidiéndome siempre que las haga”. Y así, algo que era un límite puede ser una puerta para otro momento de la vida.
¿Para qué comparto esto?
Para acompañar a quien en este momento sienta que eso que está viviendo es para siempre, para decirle que esto también va a cambiar. Para que a quien le sea necesario un “créetela” cuando le digan lo genial que es en algo, pueda escucharlo y agradecerlo. Y para que, quienes están hoy viendo solo sus “problemas” puedan hacer el ejercicio de preguntarse: ¿son problemas o son condiciones?
Porque los problemas tienen o no solución y ahí quedan. Las condiciones, en cambio, son lo que son, no son algo a ¨resolver¨ sino a incorporar conscientemente. Son algo que mutan, evolucionan, cómo las emociones. Son parte nuestra y en parte nos hacen quienes somos.
Te recomiendo fuertemente agradecer tus dones y también tus condiciones, porque mientras unos nos impulsan las otras nos contienen y así el ciclo es enriquecedor.
Celebra quien sos, con todo incluido y el universo seguirá dándote lo que necesites.
Que el Sol siempre ilumine tu vida.
Gracias.
Gaby



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