El viaje del Sol: una historia para reconocer tus dones

¿Alguna vez pensaste: “Mmm… esta persona me está mintiendo” o “aquella otra se exige demasiado”? ¿O dijiste entre dientes: “No me presiones… te aseguro que preferirías que yo siga acá, mirando el paisaje, en vez de responder a tu actitud”? (Si sos Tauro, como yo, esto probablemente te pasó).
Si algo de esto te resuena, esta serie puede acompañarte. Porque a través de ella vas a poder reconocer en vos —y en los demás— la energía de cada signo. Y desde ese reconocimiento, descubrir qué herramienta te ofrece cada uno para tu camino.
Conocer la energía de cada signo nos ayuda a entender cómo cada uno vive el camino: cómo lo siente, cómo se prepara para transitarlo y con qué recursos cuenta. En palabras más simples, nos da pistas sobre por qué somos como somos… y qué podemos hacer para sentirnos mejor con eso —y con el afuera.
Cada uno de los doce signos tiene un arquetipo místico, vinculado a los dioses que dieron nombre a los planetas. Pero lo que importa en esta serie —contada en imágenes e historias— es que el protagonista sos vos. Vos, en el arquetipo del héroe que atraviesa doce desafíos, cada uno con su aprendizaje.
Somos seres humanos recorriendo un camino de vida. Y ese camino pide que integremos todas las energías zodiacales, aunque vivamos con más intensidad las de nuestro Sol, Luna y Ascendente. Ellas son el eje de nuestra personalidad y la clave para sincronizar con nuestro propósito.

Una historia heroica

El viaje del Sol es una historia que quizás te suene familiar. Tiene ecos de muchas otras: la búsqueda del Grial, el viaje de Ulises, los trabajos de Hércules, el camino de Horus… Jung las compiló maravillosamente. Pero hoy te la cuento para que la sientas en primera persona.
La idea es que puedas reconocer y activar cada herramienta que trajiste en tu bola mágica cuando llegaste a este planeta.

En próximas notas vamos a compartir esta historia que narra el camino del héroe desde las energías astrológicas.
Empieza con Aries y termina con Piscis… para volver a empezar.
Está contada así porque el héroe hace su camino acá, en la Tierra. Y cada vez que tomamos una decisión, estamos caminando. No solo nuestro camino, sino también el de todos. Un camino que nos acerca o nos aleja de nuestro propósito. Y cuando podemos percibir y aceptar esa oscilación, empezamos a sincronizar con nuestra alma.
Es ahí cuando los dones y la energía que necesitamos se manifiestan. Como por arte de magia. Pero con total naturalidad.

Pronto hablamos de los hemisferios y de cada parada del Sol en este viaje hacia su propia luz.

Gaby S


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