El hemisferio interior

En astrología, la carta astral se divide en doce casas, que forman cuatro hemisferios según hagamos la lectura. Hemisferios superior e inferior y hemisferios oriental y occidental. Esto es una parte importante del estudio de la astrología.

En esta serie de notas que inicia con los dones y energías de cada signo, te comparto mi mirada sobre los primeros dos hemisferios, los que para mí son los dos grandes tramos del camino del héroe (el Sol y, a la vez nosotros mismos) atravesando la oscuridad, lo desconocido en el interior, para reunir las piezas de la magia y pasar a la luz y desde ahí compartirlas al mundo.

Simbólicamente, cada signo del zodiaco habita una casa. En la astrología psicológica, conductual, sincrónica e incluso en la gnóstica, el mapa astral comienza en Aries, ya que es un espejo de cómo está en el cielo, donde inicia en Piscis y avanza en sentido de las agujas del reloj. Por lo tanto, cada signo ocupa un lugar que podemos considerar como una estación dentro de lo que se entiende como el Camino del Héroe.

Cada estación o posición zodiacal nos habla de la energía que el signo ocupante, según el mapa astral en reposo, nos aporta y esa energía nos trae dones y condiciones. Sobre cómo incorporamos estos atributos mágicos, se trata esta historia. En estas lecturas o visualizaciones o meditación (podes aprovecharlas como distintas experiencias), vas a poder vivir en primera persona cómo y por qué siente lo que siente cada signo, lo que te ayudará a tener mejores vínculos y sobre todo te ayudará a reconocer en vos cada energía, porque sí… somos nuestro signo solar, amamos como nos enseñó nuestra luna, conoceremos nuestros valores y desafíos de la mano de saturno y, si logramos evolucionar en esta vida, trascendiendo todo este camino, nuestro Ser podrá expresarse como nuestro ascendente. Somos todas las energías del zodiaco, todas están entre nuestras herramientas mágicas para avanzar en la rueda de la vida.

A lo largo de este camino de doce tramos, vamos a recorrer juntos cada etapa. Te invito a comenzar por la más inocente y, al mismo tiempo, la más compleja: aquella que sale al encuentro para sorprenderse, aprender y crecer. El Hemisferio interno.

En la próxima nota, Aries. El carnero y la primer energía de este recorrido.