Como parte de la serie sobre la energía de los Signos —y con el objetivo de que puedas leerlas como capítulos de una misma historia— hoy te presento a Tauro y su lema vital: ¡Viva la Vida!
El Dolce far niente es, sin duda, la frase más Tauro que existe. Ese costado sibarita que nos caracteriza, esa capacidad de disfrutar lo simple y lo bello. Pero para poder entregarnos a ese disfrute, primero necesitamos estar en paz con nuestro exigente interno, esa voz que nos recuerda: “Trabajá, esforzate, sé protector, brindá seguridad”.
Somos así, como Ferdinando: pacíficos y amorosos, pero cuando el entorno nos obliga a salir de ese estado de calma, podemos convertirnos en el toro más bravo y furioso de toda la corrida.
La energía de Tauro
Volvamos al escenario donde viste a Aries: el carnero de luz y fuego corriendo con toda su potencia. Sus cuernos dorados brillaban bajo el sol, pero ahora su energía comienza a apagarse. Cansado, busca un lugar para descansar… y aparece un prado infinito.
Imaginá ese paisaje: pasto verde y fresco, árboles cargados de frutos, mantos de flores silvestres, el murmullo del agua en un arroyo, pájaros cantando bajo un cielo azul radiante.
El carnero se alimenta y, al hacerlo, transmuta su energía: su cuerpo se oscurece y crece hasta convertirse en un Toro gigantesco, de cuernos blancos relucientes, que pasta tranquilo en ese entorno simple y absoluto.
Imaginate que podes acercarte, que observas sus músculos, su imponente quietud. Imaginá que tocas su piel y, que podes abrazar su cuerpo inmenso sintiendo plenamente la seguridad que transmite. En ese abrazo, te descubrís sentis que te convertis en él y que sos el Toro, una mole poderosa, firme sobre la tierra, respirando el aroma de la hierba y celebrando la vida en cada bocado.
Desde esa fuerza vital, mirás el mundo con calma y atención. Comprendés que la misma energía que corre por tus venas fluye también en los pájaros, en el agua del arroyo, en cada ser vivo. Sos Tauro: consciente de que la vida late dentro y fuera de vos, parte de un Todo que también te pertenece.
Comprendiendo la esencia de Tauro
Esta historia busca mostrar cómo siente Tauro. Aunque a veces parezca que nada le importa demasiado o que vive en un estado de “tranquilidad total”, en realidad lo que percibe es que la vida está ahí para ser disfrutada. Sabe que la fuerza puede cambiar las cosas, pero también que todo tiene ciclos que deben ser aceptados.
Tauro observa, espera, disfruta. Cuando dice “tranquilo, pensalo, fijate”, no es desinterés: es confianza en el fluir de la vida. Sí, se han perdido maravillas por esperar a un toro… pero para eso ya tenemos dentro la energía del carnero de Aries, que nos impulsa hacia adelante.
Y cuando Tauro pide: “dejame tranquila, quiero paz, necesito estar sola”, no es falta de tolerancia. Es su cable a tierra, su forma de recargar energía para volver a brindar calma y seguridad. Sin ese espacio de soledad, no puede volver a dar.
La metáfora perfecta de esta energía está en la película Ferdinando: un toro que elige la paz, la belleza y la vida, sin dejar de ser fuerte y poderoso.
Con este capítulo, Tauro se suma a la historia del mapa astral que sigue el Sol en su viaje: un héroe que, signo tras signo, va llenando su bolsa mágica de dones y herramientas para recorrer el camino de la vida.
La Astrología tradicional nos dice que la frase que define a Tauro es ¨Yo Tengo¨; en astrología gnóstica la frase completa es ¨Yo Tengo al Todo y el Todo me tiene¨
¿Como sigue esta historia?
Para completar la historia quedan once energías, por lo que, si te gustó esta primera entrega y queres hacer el ejercicio de leer la historia completa, te invito a seguir la cuenta de Instagram @casaacebo donde anuncio cada nueva nota de esta página.


