Luna Creciente en Tauro | El arte de procesar y sin arrasar con todo.

Desde que la luna entrara en Capricornio el 27 de noviembre último, venimos con situaciones que nos desafían. Desafían nuestro estado de ánimo, nuestros vínculos y todo lo que creemos “real”.

Desde el cansancio y sensación de “deber ser” que nos trajo, nos llevó a un paseo en rayo percatador durante sus 2 días en acuario.

Su paso por Piscis nos confundió tanto que creímos que el universo tenía un plan, pero en nuestra contra.

Aries nos puso en pie de guerra con el mundo y, cuando creíamos que íbamos a explotar en un tsunami de gritos descontrolados en contra de todo y todos los límites, llega esta lunita gibosa creciente en Tauro (últimos 2 días antes de llenarse en Géminis), a traernos calma y un poco de conexión con lo que nos da placer, alegría tranquila y capacidad de observación. Para que podamos separar lo que sí necesita de nuestra intervención y lo que no. Para recibir con alegría lo que llega y para agradecer lo que está bien en nuestro valle y encontrar la manera de protegerlo y nutrirlo.

El jueves 4 entrará a Géminis y ahí podremos decir todo lo que tenemos guardado, y no importa si será con o sin gritos; lo que importa es que estaremos más preparados para no salir a romper todo cual toro picado por una abeja. Podremos decir lo que hay que decir y, si es necesario el tsunami de palabras, habremos tenido la oportunidad de proteger de sus consecuencias a todo aquello que debe ser preservado.

Cuando? Hoy y mañana antes de mediodía.

Qué? Busca un espacio y tiempo tranquilos (3 minutos es más que suficiente). En silencio, mirá todo a tu alrededor, conectá con cada cosa o persona que veas, intentá reconocer qué te une a eso y agradecé la dicha de poder estar aquí y ahora en esa conexión. 

En lo personal, para mí este ritual es como el olor a pasto después de la lluvia; me da alegría y calma.

Un dicho dice “no vale decir sin hacer” pero muchas veces transmitimos cosas que olvidamos habitar hasta que las compartimos; mientras les comparto este ritual, soy consciente de cuánto hace que no lo hago y, como el cuerpo tiene memoria, mientras lo escribo para compartirlo, mi cuerpo y mi alma lo hicieron. Mi cuerpo con la sensación física y mi alma me trajo mi universo entero y agradecimos por eso.

Como decíamos de chicos, “el que comparte y reparte… se queda con la mejor parte”. Gracias a esta nota por traerme esta experiencia.

Luna creciente en Tauro, confirmando lo que Sí y lo que No… sin tanto alboroto.