Leo y el poder del “Yo soy Yo”

¿Recordás la aldea del episodio anterior? Allí seguís, rodeado de casas, la empalizada, la sensación de familiaridad y afecto genuino. Ves a todos descansando plácidamente: algunos en sus hogares, otros junto al fogón, abrazados bajo mantas y abrigos. La luna se desvanece, las estrellas se apagan y el sol comienza a asomar.

En medio de ese entorno seguro y amoroso, hay un aldeano que no duerme. Mira hacia afuera, convencido de que quiere explorar más allá, llegar donde nadie antes se atrevió. Se pone de pie y, con absoluta seguridad, emprende su salida. Su propósito es claro: descubrir cuánto puede lograr por sí mismo, confiando únicamente en sus dones.

Cruza la empalizada, atraviesa el puente y se adentra en la jungla. El alba ilumina un mundo nuevo, inmenso y desconocido. Escucha pájaros, siente el rocío en su rostro, percibe la vida despertando a su alrededor. Está solo, pero su fuerza interior lo guía.

En su camino encuentra unos cuernos de toro y los deja en su cabeza. Más adelante, halla la piel de un león y la lleva sobre sus hombros. Luego, unas plumas de águila que transforma en alas. Se convierte en un ser adornado con símbolos de poder y trascendencia. Lo observás… y de pronto sos vos ese ser.

Sos quien avanza con cuernos, piel y alas, alejándote de lo conocido. Llegás a un claro y subís una colina. Desde lo alto, la aldea ya no se ve, apenas una columna de humo marca la distancia. Nadie antes llegó hasta allí. Te invade la alegría y danzás, honrando las cuatro esculturas que ves: toro, león, águila y figura humana.

El sol brilla potente, tu corazón late con plenitud. Te erguís y gritás con fuerza: “Yo soy Yo”. Ese grito vibra en tu cuerpo y alma, reafirmando tu identidad. Sos Leo: pasión, confianza, fuerza vital. El segundo portal de la energía del universo.

Comprendiendo la energía de Leo

Leo es el signo que se sabe distinto. Su esencia es la confianza absoluta en sí mismo y en su capacidad de afrontar lo que decida. Es el Rey Sol, regente y centro de nuestro sistema de vida. Sin su calor, nada existiría en este planeta… y Leo lo sabe.

Vibrando alto, Leo es generoso, protector, un salvador que ilumina a los demás. Vibrando bajo, puede ser déspota y egocéntrico. Como un superhéroe, Leo encarna la dualidad: capaz de inmolarse por una causa justa, pero también de caer en el narcisismo.

Si los signos fueran superhéroes, Leo sería Tony Stark: egoísta y brillante, pero también tremendamente generoso y líder nato, dispuesto a sacrificarse por quienes ama.

Bonus

Cuando hablo del “segundo portal” es porque el primero es Tauro, luego seguirá Escorpio y después Acuario. Estos portales están representados en el Arcano 22 del Tarot, El Mundo, y simbolizan el paso de lo personal a lo transpersonal. Con Leo, la historia del mapa astral continúa: un héroe que, signo tras signo, suma dones y herramientas en su bolsa mágica para recorrer el camino de la vida.

Una historia basada en las visualizaciones astrológicas creadas por E. Carutti.