Tras el orden minucioso y la vocación de servicio que nos regaló Virgo, la rueda zodiacal nos invita ahora a desplegar las alas hacia la belleza y la armonía de Libra.
Estás sobre una lomada, en el valle con las montañas y el trigal, donde sentís cómo una luz maravillosa actúa sobre todo lo que ahí vive. Ves el valle con los campesinos trabajando, el trigal brillando bajo la luz mientras se mueve con la brisa. Ves las montañas que limitan el valle… bajás la vista y ves la esfinge.
Volvés a sentir lo que está pasando en la esfinge. No lo ves, pero lo podés percibir. Algo se mueve, tanto que la esfinge comienza a romperse: caen los pedazos de piedra que la forman, se desmorona completamente. Lo que importa es lo que está dentro… eso que no deja de moverse.
Sentís en vos lo que sucede: esa transformación de luz. Ves la esfinge como un caparazón, un capullo, y ves también cómo algo se abre en él. Ahora sos ese ser que abre sus brazos al viento, como si te desperezaras de una larga siesta feliz y radiante. Mientras abrís tus brazos, te das cuenta de que son más que brazos… son unas enormes, bellísimas, suaves y frágiles alas de mariposa. Las ves moverse con gracia y brillar iridiscentes bajo la luz del sol. Amás tus alas.
Te ponés de pie y sentís tu cuerpo muy liviano: sos una maravillosa mariposa. Sentís la brisa tocar tus alas y a tus alas queriendo tomar vuelo, dejándose llevar por el viento suave hacia arriba… bien arriba, desde donde podés ver todo. Ves el valle, el trigal, los campesinos trabajando, la esfinge… todo como cuando llegaste sobre la loma, pero ahora es distinto: la vista es más elevada y la esfinge está rota y vacía. Te movés levemente en el aire y disfrutás esa sensación de libertad de poder elegir hacia dónde moverte.
Seguís subiendo y llegás a la cima de las montañas que limitan el valle. Desde allí ves al otro lado: también hay valles, pero diferentes; hay bosques y ríos, un pueblo y, muy lejos, una montaña oscura con una fuerte luz en la cima. Te tienta conocer más de cerca este nuevo lugar, sus aldeanos, su vida… Te sonreís porque te encanta la sensación. Estás justo sobre la cima de una montaña, pero no tocás el suelo; es algo genial.
De pronto te das cuenta de que también te importa lo que quedó atrás: todo lo que recorriste antes de llegar hasta acá, todo lo que conociste, sobre todo la aldea de la que partiste luego de salir del mar, conocer el prado y jugar en el espacio. Todo eso que ves en la aldea y luego el valle con el trigal, junto al recuerdo de lo anterior, también es hermoso.
Desde donde estás ahora ves Todo, percibís ambos lados del mundo… el que conocías y el que podrías conocer. Sentís que es perfecto. Imaginá que tuvieras que tomar una decisión, elegir ir a un lado u otro. Lo pensás y sentís que si bajás por la ladera desde donde subiste, ya no podrás ver ni tener contacto con lo nuevo; en cambio, si decidieras ir hacia el lado nuevo, perderías todo contacto con la aldea. Sentís cómo eso te provoca tensión: no querés elegir, porque ahí donde estás, en medio de ambas laderas, podés verlo todo y no perder nada de tanta belleza.
Es posible que pienses en tomar un rumbo, un lado o el otro, pero elegís quedarte ahí en medio para poder ver todo ese mundo a la vez. Decidís formar parte de esa belleza manteniéndote en equilibrio, flotando con la fuerza de tus alas de mariposa que se dejan llevar por la brisa del momento.
Ahora sos Libra: sos el amor por la belleza y la armonía. La necesidad de permanecer en equilibrio evitando tener que tomar partido por una sola cosa, porque sentís que podés ser el nexo con el todo.
Comprendiendo esta energía
Así es Libra: su dogma son la belleza y, sobre todo, la armonía. No se trata de falta de compromiso, sino de que no comprende el concepto binario. Para Libra no es “esto o lo otro”, sino “esto con lo otro”.
Si tenés un Libra cerca, puede ser saludable para la relación saber que cuando le propongas algo lo hagas de manera integral. Si debe elegir una sola cosa, le costará mucho y sentirá que se está perdiendo lo otro. Por ejemplo: ¿vamos a comer? No será fácil decidir entre un lugar u otro, y hasta último momento quizás no pueda decirte dónde. Incluso, estando en un lugar, sentirá que el otro probablemente era mejor. (Aplica para planes de comida… y de vida, son los inventores del FOMO jaja).
Si sos Libra, quizás te sume saber que si elegís plenamente también estás abrazando un todo, porque en esa elección habrá nuevas posibilidades que formen un universo nuevo y que lo que dejas atrás, de algún modo sigue en vos.
Tips para convivir con Libra
- Si Libra te da un consejo, es porque cree que así deberías hacerlo para cubrir todos los escenarios posibles, para que no te pierdas nada. Desde su mirada, está cuidándote.
- Cuando te parezca que Libra está siendo ambiguo en su respuesta, lo está siendo… es su manera de ganar tiempo para no tener que elegir. (¡Cuando está bien polarizado, incluso te dice con humor: “Ay, no me hagas elegir!”).
Una historia basada en las visualizaciones astrológicas creadas por E. Carutti.



Deja un comentario